DADAAB, SONRISAS SECUESTRADAS

(En el momento de escribir esta crónica todavía no habían encontrado las dos chicas españolas secuestradas el 13 de octubre de 2011. Muchos ánimos a las familias)

500.000 refugiados no es ninguna broma. 500.000 personas sin nada ni apenas comida, totalmente dependientes de la ayuda humanitaria. Centenares de kilómetros arriesgando la vida para intentar vivir en paz y convertirse en ciudadano de ninguna parte. Kenya alberga hoy el campo de refugiados mas grande del mundo. La guerra civil que vive Somalia desde hace años y la sequía que acecha el país han provocado un éxodo masivo.

En el desierto a unos 80km de Liboi, la frontera con Somalia, se encuentra el pueblo de Dadaab. Aquí residen somalíes, keniatas de origen somalí y también este medio millón de refugiados repartidos en los distintos campos, algunos de ellos sudaneses, etíopes y rwandeses.

El 13 de octubre llegamos, junto con Pablo, a Dadaab y en taxi nos fuimos al campo Ifo 1, creado en 1991 cuando una devastadora hambruna provocada por la sequía afectó Somalia. Para muchos las imágenes de esa época han quedado gravadas para siempre en la memoria y todavía hoy hay quien piensa que todo África es eso, hambre, desolación y extrema pobreza.

Hacía unos 3 años que no llovía pero ese día cayó una buena tromba de agua, y mientras estábamos en el coche de camino al campo secuestraban a dos trabajadoras españolas de Médicos Sin Fronteras. Se sospecha que es obra de Al Shabaab pero la milicia islamista lo niega. Los captores dispararon al conductor, robaron el vehículo y se adentraron en el desierto. Nos informaron los vigilantes de seguridad que la organización Care Kenya tiene en este campo y nos aconsejaron regresar al pueblo cuanto antes, y eso hicimos. Pero antes pudimos caminar un poco por este campo que parece un pueblo, con sus tiendas y pequeños negocios. Y un grupo de niños nos recibió (o nos echó) lanzándonos piedras.

Esa misma noche encontraron el coche en el que habían secuestrado a las chicas porque se había quedado atascado en el barro, pero no tenían noticias de ellas. Las dos españolas iban sin escolta porque el código ético de MSF prohibe llevar armas, por eso eran un blanco fácil. Además, según la policia, se sospecha que hay miembros de Al Shabaab en los campos de refugiados y pasan información de los movimientos y rutinas de las distintas organizaciones.

De vuelta a Dadaab nos dirigimos al recinto de la policía y el departamento de asuntos de refugiados. El ambiente era un poco tenso, de preocupación por lo que había sucedido y alarmados porque 3 extranjeros habíamos llegamos solos en transporte público y sin la autorización necesaria para entrar en los campos. Un chico valenciano se enteró que estábamos ahí y a través de otro se puso en contacto con nosotros para asegurarse que estábamos bien e insistió en que debíamos dormir en este recinto o en el que están todas las ONG. Bajo ningún concepto podíamos salir de ahí dentro porque según él nada es seguro. Todo un poco paranoico. Así que unas llamadas y unos contactos después nos alojaron en una tienda de Acnur en el recinto de la policía.

Unos periodistas españoles se encontraban en Dadaab cuando secuestraron a las chicas y contaban que la situación era realmente peligrosa. No acabaron de entender que hacíamos nosotros ahí, claro está que no era un lugar para ir de visita, pero sensación de miedo no tuvimos o al menos no eramos conscientes.

Al día siguiente, con la autorización firmada y acompañados por dos jóvenes soldados armados con rifles de 1945, pasamos por Ifo2 y entramos en Ifo 3, el último campo que se ha habilitado dada la gran cantidad de refugiados que llega cada día, entre 1.000 a 1.500.

Una marea de niños vino corriendo hacia nosotros cuando salimos del taxi. Sucios, con la ropa rota nos miraban asombrados y se ponían delante de la cámara con la mejor de sus sonrisas. Es viernes y en Ifo 3 es la hora de la oración, la mezquita está llena de hombres pero no nos dejan entrar. Es desolador ver las condiciones en las que se encuentra esta gente, huyendo de su país con lo puesto y poco mas con el único objetivo de vivir en paz. Se han construido escuelas y hospitales pero las organizaciones no dan a basto. Y después del secuestro de las cooperantes las ONG han evacuado a sus trabajadores y solo se cubren las emergencias, dejando sin asistencia a miles de refugiados.

A lo lejos vimos la parte del campo habilitada para los recién llegados, donde se registran, pero no pudimos acercarnos, no se puede y punto. Se están tramitando documentos de identidad para los refugiados, con foto y huella dactilar, aunque está prohibido que salgan de los campos sin autorización. El único sitio donde pueden hacer sus compras es en el llamado Ifo Town, un mercado bastante grande con todo tipo de tiendas y servicios. Por eso según John, uno de los soldados que nos acompañaba, los propietarios de estos negocios son ricos. Pero hay que recordar que los refugiados viven de la ayuda humanitaria. Algunos nos miran con simpatía otros se molestan al ver las cámaras.

Nos alejamos de los campos de refugiados con un sentimiento contradictorio, contentos de haber estado ahí, de vivirlo en primera persona, pero conmocionados por lo que hemos visto y lo que hay detrás de todo esto. La guerra en Somalia es un problema complejo que viene de mucho tiempo atrás, nos tendríamos que situar en la época de las colonizaciones y las reparticiones del territorio africano por parte de Europa y tener en cuenta el papel que siempre juega Estados Unidos, para empezar a entender. Unas reparticiones basadas en intereses que han separado etnias, culturas y familias sin pensar en las consecuencias. Tampoco hay que perder de vista la posición estratégica de Somalia que todos quieren controlar. Las aguas somalíes son muy preciadas, por ellas transitan materias primas a Occidente, y despreciadas a la vez, son el vertedero de los países ricos. Os invitamos a reflexionar.

Quizás fue una locura pero ha sido una de las experiencias mas increíbles que hemos vivido, para bien y para mal. Ir de safari está muy bien pero para entender la realidad de un país a veces hay que salirse de la ruta y es muy necesario conocer estas realidades para entender el mundo. Viajar es aprender y comprender.

Os recomendamos este vídeo sobre la piratería en Somalia

http://www.youtube.com/watch?v=vJ4kCPtnyBU

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